lunes, 20 de junio de 2011

el porqué de las cosas cuando sé que te amo

He caído en la madrugada que supone recordarte. He ido a fondo hasta las imágenes que me prestaste para hacerme lo que ahora llamo recuerdos. Cada olor, cada tacto me hace débil ante ti. Tú sin saberlo eres el fuerte al que a veces creo vencer y al que a veces siento que no merece si quiera danzar por mi cabeza. Pero es algo ineludible, se hace audible, se hace palpable, me rindo ante ti mil y una veces sin saber la razón. Me doblego a conciencia y por mucho que no me guste, sé que es porque al final es una batalla perdida. Atas y acortas las cuerdas cada vez que puedes sin ser consciente si quiera de cuan poderoso has llegado a ser en mi vida.Y luego esa mirada tan profunda que me devora las entrañas y me llena de flaqueza. Esa que me destruye porque me apetece ser barro entre tus manos. Pero todo esto que siento aunque es simplemente el dolor mudo y sordo que quiero que sea, solo puedo decir todo lo que te amo. Me das con un instante, en milésimas de segundos, todo lo que ni siquiera tú quieres ofrecerme. Y todavía sigo llamando al pasado, sigo revisando cada paso, examinando cada gesto que viene y va, y las palabras que nunca debieron ser pronunciadas y las que fueron demasiado repetidas. 
Porque te amo, y aunque me obsesione con los porqués al final lo único que queda es todo lo que dices que hay dentro de ti donde he pasado a ser el inquilino que en el fondo quieres que abandone. Mientras yo me resista a dejarte en paz y mientras te resistas a dejarme en paz. Un juego del que eres el ganador absoluto, porque te amo.
Y ahora no me queda mas que resignarme, abandonarme a mí mismo y zarpar hacia lo desconocido que solo tú controlas, porque tuya es mi suerte y porque lo único que anhelo es volver a hacerte mío.

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