sábado, 17 de abril de 2010

Recuento de los daños

Todo lo que he perdido, todos los momentos que había esperado y que se han ido sin siquiera llegar. Todos los sueños construidos que no veré realizados. Todos los te quiero no pronunciados, todos los susurros que no haré. Todas las miradas que serán ojos cerrados y todos mis sentidos que no te notarán como creían. Y el tiempo pasa y sigo pensando, y el tiempo pasa y sigo recordando y el tiempo pasa y al final del camino quedamos tú y yo. Tú esperando de mí y yo sin saber si sonreír o lamentar todo lo que siento que se fue y buscando una alternativa para ti.
Mientras tanto me guardaré todos los te quiero para mí y los diré sin emitir sonido, los sentiré sin expresarlos, te los diré a escondidas de ti

1 comentario:

RAIKO dijo...

Lo interesante de perdonar, sobre todo, es que vivir enterrado de rencor hasta el cuello no es nada sano, el perdón te libera de eso. Lo que sí que hay que hacer con el perdón es ser consecuente, no vale perdonar y usar algo que ya has perdonado para echárselo en cara a alguien. Y luego está todo el rollo este sobre perdón y olvido, que si hago una cosa, pero no hago la otra o viceversa o que sí, pero que no y que no, pero que sí... Un abrazo.