miércoles, 22 de agosto de 2007

Otros espejos

He vivido realmente en carne propia el asombro que puede llegar a provocar el verte desde otra óptica, como si fueses una persona diferente a lo que tú eres realmente. Hay una multitud de espejos que a lo largo de la vida te proponen dos vías: querer ser un reflejo más o romperlo directamente por conveniencia. Pero había olvidado otro tipo de espejo, uno que reflejaba mi realidad pero sin mas intención que enseñar lo que fui. Hoy he escuchado otros cimientos, otros valores, otros verbos, otras formas de expresar sentimientos, he escuchado los mismo anhelos pero con otros matices... He visto mis raíces pero no en mi.


He visto mis pensamientos escondidos, plasmados de una forma tan inocente y natural que ahora dudo el porque de mi negación incosciente.


Ver todo el proceso por el que vas pasando sin darte cuenta, donde ves un desarrollo constante, es algo que consideraba impensable

viernes, 10 de agosto de 2007

Reestructura

Poder entender los diferentes puntos de vista, captar la esencia de cada uno de ellos hasta llegar a fabricar una verdad y hacerla tuya evitando que sea sólo porque te dejas influir por ideas de terceros y sí porque es una verdad obvia, es un trabajo complejo. Tienes que despojarte de muchos prejuicios y estructuras que hasta ese momento creías fijas en ti mismo, y así a través de un sano raciocinio, intentar coger lo que consideras un hecho, marcando pautas, trazando un camino de ideas, hasta llegar a una en la que se concentren todas y volver a reorganizar en tu interior una nueva concepción sobre un tema determinado. Es una forma de continua retroalimentación...

Así pues, paso a paso y con ahínco vamos fabricando un ser mejor en el cual prevalezca un fondo y forma firmes donde las capacidades congnoscitivas y de interiorización se acerquen cada vez a un nivel de excelencia.
Como en el mito de la caverna, vamos despertando y siendo conscientes de otras realidades que creíamos ajenas y que en realidad son mas familiares de lo que pensábamos. Sólo se trata de ser capaces de querer ver la luz que se posa sobre nosotros y que realmente no ciega, como pretendemos creer.