martes, 8 de junio de 2010

Es tanto lo que siento...

En los momentos de conciencia, cuando me siento y pienso la dimensión de esto que siento, algo por dentro se remueve, se despierta, y sale. Sale en forma de lágrimas. Lágrimas de emoción. Lágrimas que saben a conmoción. Sigo sin creer que te he encontrado. Sigo sin hacerme a la idea de que eres real. No puede ser que alguien tenga todo lo que he buscado. Que me enseñe sin darse cuenta. Que me haga tener la necesidad imperiosa de ser mejor persona. Que me hace tener ganas de ser lo mejor que esa persona haya visto. De dar lo mejor de mí. Pensar y recordar, poner los pies en la tierra y saber que de verdad existes me hace llorar. No puedo evitarlo. Es una alegría contenida y tímida. No puedo ser tan afortunado. Tu forma tan sencilla de ser. Una sencillez que lejos de dejarme indiferente y tranquilo, me causa curiosidad y ganas de entenderla más y más. No tengo tiempo suficiente para demostrar todo lo que crece aquí dentro. Todo es poco para ti.

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