lunes, 12 de abril de 2010

Sin entenderlo

Y por fin rompí a llorar, después de sólo dejar escapar unas míseras lágrimas que salían de mis ojos con timidez. Al final en la soledad de mi habitación, cuando todos dormían y descansaban de la típica comida de domingo. Me senté en mi cama, apoyé mis brazos sobre las rodillas y mi cara a la vez sobre ellos; y al fin me pude liberar de la sal que me escocia los ojos.
Y fue un no parar...
-¿Porqué, porqué, porqué?
me repetía sin parar. Yo no merecía esto. Yo no te he hecho nada malo. No he hecho más que quererte. ¿Porqué? No entiendo nada.
Mi llanto me producía un dolor en el pecho. Estaba lleno de impotencia, de frustración...

Yo tenía tantas cosas por decirte, por hacer contigo, tantas expectativas. Me había entregado a todo lo que me permitía nuestra situación y a tu regreso, me iba a entregar más.
¿Porqué? Mi único error ha sido enamorarme de ti. Ya está. No he hecho más...
¿Qué me has hecho? Ni siquiera tengo ánimos de estar enfadado. Sólo me siento como un fantasma. Perdido.

Y preguntándome porqué una y otra vez...
Me siento vacío. Como si me hubieran arrebatado algo.
Tanto para nada
Tanto amor tirado.
Me siento un papel hecho trocitos y tirados a la basura.

Yo a ti no te hice nada. ¿Porqué tú a mí sí?

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