sábado, 17 de abril de 2010

Instrucciones para los demás

Para que yo me pueda entregar a ti, tienes que darme lo que yo te doy. Si notas que yo soy de una forma determinada contigo quizá yo espero que tú seas así conmigo ¿No lo crees?
No te preocupes en adivinar lo que deseo o espero de ti. Yo te lo haré saber desde el principio. Sin tapujos. Si de ti sólo quiero una aventura, diversión y no amor; te lo haré saber.
No me voy a callar mis intenciones. Te diré lo que quiero y lo que no. Y te pediré lo aceptes si tú quieres o no. Ni te obligaré ni te haré un chantaje. Ahora, si de ti quiero algo más serio, también lo expresaré. Quizá no te diga "te quiero" a la mínima de cambio (aunque por dentro tenga ganas) pero mis actitudes y mis hechos te lo demostrarán. Es más, después de demostrártelo, ese "te quiero" llegará una y mil veces...
Pero mis condiciones siempre serán las mismas: dame lo que a ti te doy. Ni más ni menos. El amor no es interesado ni pone condiciones. Pero creo que tiene mínimos que hay que cumplir para que algo salga adelante.
Para robarme el corazón no hace falta mucho. No soy exigente, nunca lo he sido. Pero he de admitir que tienes que demostrarme que de verdad me quieres tener a tu lado.
Es fundamental entre otras cosas porque una vez que mi corazón sea tuyo, yo soy de los que hará saber que una de mis prioridades es hacerte una de las personas más felices de este mundo.

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