viernes, 9 de abril de 2010

destrucción

¿Conoces esa sensación extraña que se apodera de ti todo el día y que te niegas a aceptar? Sientes en el estómago como algo se va desmoronando poco a poco. Como un muro de ladrillos en el que se va cayendo uno a uno. Y llega la hora de irse a la cama y mientras esperas que llegue el sueño; cuando quieres reaccionar, estás llorando.

Y sientes por fin lo que está pasando. Te das cuenta de lo que llevas sintiendo todo el día por dentro. Y que por cada lágrima que dejas escapar, se aclara todo lo que te pasa. Lo que sucede es que sientes que todo lo que has hecho y demostrado, no ha servido de mucho. Que tus pasos agigantados no han sido más que pasos torpes, como andar a gatas. Y que al final, tropiezas con una piedra que te resulta familiar...

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