lunes, 14 de julio de 2008

La pasión de tu recuerdo

Ayer por la noche, pensé en ti. De una forma diferente, desnudo,pensé en ti con mi cuerpo, con mi calidez, entre la convexidad y concavidad de mi extensión, aquella que tantas veces hiciste de él un escenario donde tu boca actuaba. Y encontré mis manos, moviéndose a través de esa piel vacía que una vez se mojaba con tu calor, esa piel que anhela volver a sentirte cerca. Mi cuerpo palpitaba, mi motor eran los recuerdos, imágenes nítidas de actos pasados, alimentaban ese ardor que se expandía y contagiaba a mis sábanas. Y te busqué en ese mar de telas, sin poder encontrarte nada más que en mi mente.
Y registré cada centímetro en mí, no hallé ni uno solo que no conociera tu olor. Y me gustaba, me complacía la idea de saber que mi sustancia te conocía por completo. Y de nuevo bajaste por mi pecho y mi abdomen. De nuevo me dejaste sentir tu aliento correr por mis sentidos. Dejaste que se me escapara un gemido y te gustaba saber que hacías conmigo lo que querías. Mis manos eran las tuyas y con ellas hacía ese camino que tanto me hacía estremecer.
Cada poro pedía a gritos saciar su sed de ti. Cada rincón quería ser testigo de tu presencia, quería unirse y ser tu prolongación. Y mi sangre ardió de nuevo. En medio de gritos incomprensibles pero con coherencia inherente explosionó mi sensualidad.
Y recordé, recordé tanto. Era tan vívido. Volviste a estar dentro, volví a sentir tu esencia. Volvimos a adaptarnos a nuestros tamaños. Eran tan real, estabas conmigo, me volviste a amar. No sólo fuiste amor, fuiste caricias, fuiste pasión.
Fórmula perfecta que te hacían justo lo que yo pedí.
Anoche no pensé en ti, anoche, volví a hacer el amor contigo.

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