sábado, 26 de julio de 2008

Ajetreado

Al final se ve la luz al final del túnel. Y es que estar con obras en casa es una locura, eso de hacer una simulación de mudanza dentro de tu propia casa es horrible. Tener tu habitación vacía con más muebles que tu cama y tu estantería y un escritorio por más de una semana es de locos. Para que luego vengan un total de 9 obreros, en tres días y te revolucionen el estado de tu piso. Por fin vuelve todo a su sitio y ahora no sólo parece que no ha pasado absolutamente nada, si no que te sientes como en otra casa: Paredes completamente pintadas, rodapiés ( o frisos) arrancados, suelo nuevo en la cocina, suelo de tarima en el resto de la casa. Si a eso le añades que llevo unos días compaginando eso con salir a correr un día si y otro no, por una hora, pues acabas muerto. Ah, y que he ido a verle un día a la semana, o sea hora y media de camino sentado en el autobús con mi inseparable reproductor mp4, terminas exhausto. Debo admitir que los viajes en autobús han sido meros gestos de amor, así que no debería quejarme.

2 comentarios:

RAIKO dijo...

Niño, sarna con gusto no pica... y si los cambios son a mejor, ¿para qué quejarse? De todas formas, afloja, que las vacaciones están para descansar. Un besote.

Halsted José Vallecillo Munguía dijo...

Jajajajaa es verdad, aunque las obras es casa no es algo que yo pedí. Y de las tres cosas que menciono, es de la que mas me quejo.