martes, 8 de abril de 2008

Palabras de aliento

Ayer tuve un sueño. Era un ángel que me susurraba al oído, me decía cosas muy bajito, cosas sólo para mí. Era noche de luna llena, todo estaba inmerso en una luz azul plateado y murmullaba un río tras rozarse con las piedras. Se acercó sin hacer ruido, no pretendía asustarme. Se sentó a mi lado, en medio de aquel escenario quieto donde reinaba la paz. Yo no tuve oportunidad de sentirme incómodo, sabía quien era. Nos conocíamos. Sentía que llevaba toda mi vida conociéndole. Quería decirme que todo iría bien, que no me preocupara. Todo tiene una salida, cuando el cielo parece nublado y gris, hay un sol detrás, esperando. Sólo tienes que pensar que esas nubes desaparecerán en lluvias y el sol volverá a quemar tu cara.
Volví a ver el río que pasaba frente a nosotros y que solo reflejaba la luna en nuestras caras, pensando en lo que había dicho. Luego sentí que el viento se hacía presente por un instante. Cuando quise darme cuenta el ángel se había ido.
Pensé en él, tenía razón, no había nada de que preocuparse.
Me acosté sobre la orilla y acerqué la mano para tocar el agua. Cuando lo hice me desperté con lágrimas en la cara. Lágrimas de alegría.

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