viernes, 4 de abril de 2008

Palabras ajenas


No sé si debería hacer eso, y no quiero sentar precedente ya que nunca lo he hecho. He visto Stardust y no he podido evitar copiar el monólogo de nuestra heroína, la estrella caída Yvaine mientras le habla a Tristan, el dueño de su amor convertido en un ratón por una bruja. Ella no sospechaba que él ya no sentía nada por la chica de la que creía estar enamorado. Espero no incurrir en la ilegalidad. Pero después de buscar alguna buena entrada, al escuchar esas palabras supe que ya tenía material.

¿Recuerdas que te dije que sé poco del amor? Pues, no es verdad.

Sé, sé mucho del amor, y lo he visto. He visto siglos y siglos de amor. Era lo único que hacía soportable contemplar vuestro mundo. Observar tantas guerras, mentiras, dolor y odio.

Me daban ganas de no volver a mirar hacia abajo.

Pero entonces veías como quiere el ser humano...

Podía buscar en los confines más remotos del universo y jamás encontrar algo más hermoso.

Por eso, sí, sé que el amor es incondicional, pero también sé que puede ser: imprevisible, inesperado, incontrolable, insoportable y, aunque, resulte extraño, es fácil confundir con el odio y... lo que, intento decirte Tristan es que,

¡¡¡Creo que te amo!!! Noto mi corazón como si mi pecho apenas pudiera contenerlo...

No sé.

Es, como si no me perteneciera a mí porque te pertenece a ti.

Y si lo quisieras, no desearía nada a cambio de él: ni regalos, ni bienes, ni demostraciones de devoción.

Nada salvo saber que tú también me amas. Sólo tu corazón a cambio del mío.

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