sábado, 19 de abril de 2008

Enfermo del alma

Cuando salgo a la calle, siento que todo el mundo lo sabe y no soy capaz de sostenerle la mirada a nadie. Se que no tengo porque tenerla, pero es lo que siento. Quizá es una verguenza que la siento conmigo mismo, porque a mis 20 años soy incapaz de controlar de forma aceptable muchas cosas de mi vida. Lo que da como resultado que la refleje en los demás sin que estos lo sepan. No sé si ser permisivo o ser duro. Perdonar y olvidar. Perdonar y seguir adelante.
Muchas dudas.
Tengo que recuperar todo eso que perdí de un golpe.

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