miércoles, 29 de agosto de 2007

Mis dos fronteras


Nadie me había advertido nunca sobre la sensación rara de saberme un extraño en mi cueva, saber que lo que piso lo conozco y entender que ello no me recuerda, que huye al escucharme y que se vuelve inalcanzable por momentos, que la sensación de sentirme aparcado en mi línea de tiempo era constante y que para muchos sigo siendo el niño que una vez dijo "hasta luego" .

No me falta cariño, si no una raíces que me crea mías. Que recuerden siempre quién he sido. Los momentos vividos se repiten pero para recordarme que ya no encajo como antes.

Un "No eres de allí ni de allá"se repite constantemente.

Me marca el huso horario, y las latitudes que sobrepaso. Me gobiernan las horas y las estaciones que no existen. Me traiciono y la vez me comprometo más conmigo mismo. Sí, es una sensación rara.

Los ruidos, sabores, olores y texturas me recuerdan la lejanía y la cercanía de los años.

Si estoy allí echo de menos aquello, si estoy allá, echo de menos lo otro. Te sabes ajenos y a la vez propiedad de ambas fronteras.

¿Feliz, infeliz? Lo afirmo y lo niego. ¡Vaya etapa! Lo acepto, me hago cargo de ello. Éstas son mis dos líneas divisorias.

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